Los impuestos de salida están cambiando las reglas del juego: qué significa realmente marcharse.
Mudarse a otro país solía significar romper con todo: un nuevo hogar, un nuevo sistema fiscal y un nuevo comienzo. Pero hoy, países como los Países Bajos están estudiando la posibilidad de aplicar impuestos de salida que te persiguen incluso después de haberte marchado. Estas leyes podrían gravar las ganancias no realizadas durante años tras la emigración, redefiniendo el verdadero significado de la libertad de movimiento. Para las personas con alto poder adquisitivo y los fundadores, esto ya no es solo una cuestión fiscal. Se trata de control financiero, gestión de riesgos y libertad a largo plazo.

