Análisis exhaustivo de los programas de ciudadanía por inversión en todo el mundo

En los últimos años se ha popularizado una nueva forma de obtener la nacionalidad. Se llama Ciudadanía por Inversión. Significa que puedes hacerte ciudadano de un nuevo país si lo ayudas a crecer invirtiendo dinero o haciendo algo valioso por él. Algunos países fueron los primeros en probar esta idea. Pusieron en marcha estos programas y mostraron al mundo una nueva forma de acoger a la gente como ciudadanos. Se trata de ayudarse mutuamente a crecer: las personas obtienen un nuevo hogar y los países nuevas inversiones. 

Los pioneros de los programas de ciudadanía por inversión: 

1. Kitts y Nevis: 

Kitts y Nevis tiene el honor de haber lanzado el primer programa de ciudadanía por inversión del mundo en 1984. Reconociendo los beneficios económicos potenciales de atraer inversión extranjera, esta nación caribeña permitió a los particulares adquirir la ciudadanía mediante una donación al Fondo de Crecimiento Sostenible del país o invirtiendo en proyectos inmobiliarios aprobados. Esta medida innovadora sentó un precedente para otras naciones que buscaban estímulos económicos similares. Para obtener la ciudadanía en San Cristóbal y Nieves, los solicitantes deben elegir entre tres opciones: una Contribución Sostenible del Estado Insular a partir de 250.000 USD, una donación mínima de 250.000 USD a un Proyecto de Beneficio Público Aprobado o la compra de bienes inmuebles aprobados a partir de 400.000 USD. Los costes varían en función del número y la edad de las personas a cargo incluidas. Los solicitantes deben ser mayores de 18 años y superar una verificación de antecedentes. 

2. Dominica: 

Siguiendo los pasos de San Cristóbal y Nieves, Dominica introdujo su programa de ciudadanía por inversión en 1993. Este programa ofrece la ciudadanía mediante una contribución al Fondo de Diversificación Económica del país o una inversión en proyectos inmobiliarios aprobados. El programa de Dominica ha sido elogiado por su transparencia y eficacia, lo que lo convierte en una opción atractiva para las personas que buscan una segunda nacionalidad. Con arreglo a las normas actuales, los solicitantes individuales tienen dos opciones para obtener la ciudadanía: una contribución no reembolsable de 100.000 USD al Fondo de Diversificación Económica o la inversión de un mínimo de 200.000 USD en bienes inmuebles aprobados. 

3. Antigua y Barbuda: 

Antigua y Barbuda entró en el ámbito de la ciudadanía por inversión en 2013, ofreciendo la ciudadanía a través de contribuciones al Fondo Nacional de Desarrollo o inversiones en bienes inmuebles aprobados por el gobierno. Este programa ha evolucionado con el tiempo, adaptando sus requisitos para seguir siendo competitivo y atractivo para posibles inversores de todo el mundo. Para adquirir la ciudadanía, los solicitantes mayores de 18 años deben elegir una de las cuatro opciones siguientes: una donación de 100.000 USD al Fondo Nacional de Desarrollo, 150.000 USD a la Universidad de las Indias Occidentales, la compra de bienes inmuebles aprobados por un valor mínimo de 200.000 USD o la inversión directa de un mínimo de 1,5 millones USD en una empresa o una inversión conjunta por un total mínimo de 5 millones USD. Las inversiones inmobiliarias deben mantenerse durante cinco años. 

4. Granada: 

El programa de ciudadanía por inversión de Granada, lanzado también en 2013, permite obtener la ciudadanía mediante contribuciones al Fondo Nacional de Transformación o inversiones en proyectos inmobiliarios aprobados por el gobierno. Lo que distingue a Granada es su acceso sin visado a China, así como el Tratado E-2 con Estados Unidos, lo que la convierte en una opción atractiva para los negocios y los viajes. Para obtener la ciudadanía, los solicitantes mayores de 18 años deben optar por una donación mínima de 150.000 USD al Fondo Nacional de Transformación o comprar bienes inmuebles aprobados por el gobierno a partir de 220.000 USD, con una contribución adicional de 50.000 USD. Los bienes inmuebles deben mantenerse durante cinco años para su reventa como inversión cualificada. 

5. Santa Lucía:

 Puso en marcha su programa de ciudadanía por inversión en 2015, que permite a los inversores obtener la ciudadanía a través de diversas opciones de inversión, como bienes inmuebles, bonos del Estado o una contribución al Fondo Económico Nacional. El programa exige una contribución económica significativa para obtener la ciudadanía. Las opciones incluyen la compra de bienes inmuebles por valor de 200.000 USD, la inversión de 3,5 millones USD en un proyecto empresarial, una contribución no reembolsable de más de 100.000 USD al Fondo Económico Nacional o una inversión en bonos del Estado de 300.000 USD. Los costes varían en función del tamaño de la familia. Los solicitantes deben ser mayores de 18 años, cumplir los criterios de solicitud, asegurarse de que todos los dependientes tienen antecedentes limpios y no suponer un riesgo para la seguridad.  

6. Malta: 

El programa de ciudadanía maltesa por inversión, establecido en 2014, concede la ciudadanía a las personas que contribuyen al Fondo Social y de Desarrollo Nacional, invierten en instrumentos financieros o bienes inmuebles aprobados y cumplen otros criterios estrictos. El programa de Malta da acceso a la UE, lo que lo convierte en una puerta atractiva para la movilidad mundial. Para obtener la ciudadanía maltesa se requieren tres inversiones: una donación única del gobierno de 750.000 euros (para un año de residencia) o 600.000 euros (para tres años), una inversión inmobiliaria de 700.000 euros (mantenida durante 5 años) o un alquiler de la propiedad durante cinco años que cueste al menos 16.000 euros anuales, y una donación benéfica de 10.000 euros. 

Evolución e impacto: 

Estos países pioneros sentaron las bases para que los programas de ciudadanía se convirtieran en una tendencia mundial. Más allá de ofrecer la ciudadanía, estas iniciativas han supuesto un enorme impulso para sus economías. Cuando la gente invierte en estos programas, el dinero que aportan no se limita a los papeles de ciudadanía. Es como una inyección de energía para el país. Utilizan ese dinero para construir carreteras y edificios, atraer más turistas y ayudar a crecer a las empresas de distintas partes del país. No se trata sólo de los papeles de ciudadanía, sino de traer dinero que ayude a estos lugares a ser aún mejores. 

El panorama mundial en la actualidad: 

Desde el establecimiento de los programas iniciales, otros muchos países han seguido su ejemplo, reconociendo los beneficios potenciales de atraer inversión extranjera mediante ofertas de ciudadanía: 

  • Austria: Puso en marcha su programa de ciudadanía para inversores en 1985, dando la oportunidad a personas adineradas de obtener la ciudadanía austriaca a través de inversiones significativas en la economía del país. Sin embargo, el programa ha sufrido diversos cambios y reformas a lo largo del tiempo. La ciudadanía austriaca por inversión requiere una inversión activa en la economía austriaca, como una empresa conjunta o un negocio que cree puestos de trabajo o genere ventas de exportación. Las inversiones pasivas, como los bonos del Estado o los bienes inmuebles, no son admisibles. Los solicitantes deben presentar un certificado de antecedentes penales, un currículum vítae completo y un historial empresarial, además de los documentos habituales. Aunque la Ley de Ciudadanía austriaca suele exigir la renuncia a la ciudadanía actual, en virtud del artículo 10 (6), los solicitantes pueden conservar su ciudadanía actual. 
  • Vanuatu: Estableció su programa de ciudadanía por inversión en 2014, ofreciendo la ciudadanía a través de una donación al fondo de desarrollo del país. Para optar a la ciudadanía de Vanuatu a través del Programa de Apoyo al Desarrollo, los solicitantes deben cumplir los criterios de inversión: 130.000 dólares para un solo solicitante, que aumentan con los miembros adicionales de la familia, más una tasa de diligencia debida de 5.000 dólares y una tasa de solicitud gubernamental de 250 dólares por persona. La inversión se estructura en un 25% tras la verificación de antecedentes y un 75% tras la aprobación. Se aplican tasas adicionales por la ceremonia de juramento y la entrega del pasaporte. 
  • Turquía: Estableció su programa de ciudadanía por inversión en 2017, que permite a los inversores adquirir la ciudadanía turca a través de varias opciones de inversión, incluida la inversión inmobiliaria o la aportación de capital. Para optar a la ciudadanía, el solicitante debe cumplir uno de estos requisitos de inversión: comprar 400.000 USD en bienes inmuebles, invertir 500.000 USD en capital fijo, depositar 500.000 USD en un banco turco, invertir 500.000 USD en bonos del Estado o en un fondo de inversión inmobiliario o de capital riesgo, aportar 500.000 USD a una pensión privada durante tres años o crear puestos de trabajo para 50 personas. La solicitud puede incluir al cónyuge, los hijos menores de 18 años a cargo y los hijos discapacitados de cualquier edad. 
  • Jordania: Introdujo su programa de ciudadanía por inversión en 2018, ofreciendo la ciudadanía a los inversores que contribuyen a sectores específicos de la economía jordana, como el desarrollo inmobiliario o la creación de empleo. Para el Programa de Ciudadanía por Inversión de Jordania, los solicitantes deben invertir en un depósito bancario de 1 millón de USD a interés cero, comprar 1 millón de USD en bonos del Tesoro, adquirir 1,5 millones de USD en acciones de empresas o establecer un proyecto local con un capital de 1 millón de USD en Ammán (o 750 000 USD fuera), creando al menos 20 puestos de trabajo (10 en otras gobernaciones). Todas las opciones requieren mantener la inversión durante un periodo determinado, y se necesitan pruebas documentales para la solicitud. 
  • Montenegro: Lanzó su programa de ciudadanía por inversión en 2019, que permite a los inversores obtener la ciudadanía montenegrina invirtiendo en proyectos de desarrollo aprobados por el gobierno, normalmente en turismo o infraestructura. Para optar al Programa de Ciudadanía por Inversión de Montenegro, los solicitantes deben ser mayores de 18 años, cumplir los criterios de solicitud y realizar inversiones admisibles. Las opciones incluyen una inversión de 450.000 EUR en proyectos de desarrollo en Podgorica o las regiones costeras, o de 250.000 EUR en el norte o el centro de Montenegro, excluida Podgorica. Además, se requiere una tasa gubernamental de 200.000 EUR por solicitud, dividida entre un fondo para zonas subdesarrolladas y el Fondo de Innovación de Montenegro. 
  • Egipto: Puso en marcha su programa de ciudadanía para inversores en 2020, que permite a los inversores extranjeros hacer una contribución financiera y, por tanto, obtener la ciudadanía. Para optar a la ciudadanía, los solicitantes tienen cuatro opciones de inversión: una donación no reembolsable de 250.000 USD al tesoro del Estado, una inversión de 300.000 USD en bienes inmuebles aprobados por el Gobierno con opción de reventa al cabo de cinco años, invertir 350.000 USD en una empresa local más una donación estatal de 100.000 USD con un compromiso de cinco años, o un depósito bancario de 500.000 USD, reembolsable al cabo de tres años sin intereses. 

Conclusión

El concepto de ciudadanía por inversión ha evolucionado desde sus humildes comienzos en la década de 1980 hasta convertirse en un medio ampliamente reconocido de adquirir una ciudadanía alternativa. Los esfuerzos pioneros de países como San Cristóbal y Nieves, Dominica y Antigua y Barbuda han sentado las bases para la proliferación de este tipo de programas en todo el mundo. Aunque estas iniciativas presentan oportunidades para los inversores, también plantean debates sobre las implicaciones para la identidad nacional, la seguridad y la dinámica social. A medida que estos programas siguen evolucionando, su impacto tanto en las naciones participantes como en el panorama mundial sigue siendo objeto de debate y escrutinio. 

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